domingo, 30 de marzo de 2025

El monto facturado favorece a los de fuera y restringe la experiencia de los de aquí

En el proyecto de bases estándar para consultoría de obras se establece que el postor debe acreditar un monto facturado acumulado de la especialidad durante los últimos veinte años anteriores a la convocatoria, como puede verse en la página 40. No advierte que esta precisión, que no es nueva y que se repite de modelos anteriores, favorece a los postores procedentes de países desarrollados y perjudica a los postores locales y a los que provienen de países de la región, cuyas tarifas son considerablemente menores que las que se pagan, por ejemplo, en Europa y en Norteamérica.

Los postores europeos y norteamericanos tienen que presentar menos servicios para acreditar el monto requerido. Los postores sudamericanos tienen que presentar más servicios para acreditar el mismo monto. De manera que para los de países desarrollados es mucho más fácil cumplir con las exigencias que se formulan. Lo ideal sería que se tenga que acreditar número de kilómetros diseñados o supervisados si se trata de carreteras o pistas, número de camas si se trata de hospitales o postas médicas, capacidad de las centrales hidroeléctricas y requisitos similares en función del objeto de cada contratación.

El plazo que se considera también favorece al postor de fuera respecto del que está domiciliado aquí. Las inversiones en los países de esta región suelen ser cíclicas. Hay períodos en que se acentúa la construcción de viviendas, otros en los que se prioriza la construcción de carreteras, otros en los que se hacen más hidroeléctricas, todo en respuesta a las necesidades de cada momento, considerando que los recursos tampoco permiten una inversión multisectorial que a su vez genere experiencias en distintas especialidades.

En los últimos veinte años se pueden haber ejecutado determinadas obras y otras no. Por consiguiente los postores de esas disciplinas que no se han movido carecerán de la posibilidad de competir con otros postores que vienen de fuera y que por su volumen van allá donde se convoquen los procedimientos de selección que les interesan y que les hace posible tener más experiencias recientes.

Esa experiencia del postor restringida a los últimos veinte años no se condice con la experiencia del personal clave al que se le permite acreditar la acumulada en los últimos veinticinco años, como puede verse en la página 44. Puede ocurrir que un postor que ejecutó un servicio no pueda acreditarlo y que un profesional que formó parte de su personal clave lo pueda acreditar integrando el equipo de otro postor en competencia con aquél que asumió la responsabilidad por ese servicio y lo garantizó poniendo las fianzas requeridas. Un mismo trabajo de esa manera puede usarse en contra del postor que lo hizo.

En el pasado la experiencia no tenía fecha de caducidad, duraba mientras existía la empresa que la había adquirido. Es como el currículum de un profesional que tampoco puede limitarse ni siquiera a esos veinticinco años. El currículum de una empresa o de un profesional no se puede tasajear y recortar para quedarse solo con lo hecho más recientemente. Las grandes firmas valen no por los edificios, vehículos, equipos o maquinaria que tienen, valen por lo que han hecho, por la experiencia que han cosechado. Por eso, una compañía de 100 años cotiza en bolsa a un precio mayor que aquella que recién empieza o que tiene 20 años. La experiencia les da valor a las empresas y por eso mismo las incentiva a crecer y a hacerse cada vez más competitivas, con lo que crece también su cotización en el mercado.

Otro aspecto importante que no se valora como corresponde es el prestigio de las empresas que se forja a través del paso del tiempo y de la calidad de sus prestaciones. Hay firmas de toda índole que tienen un excelente currículum cimentado a lo largo de muchas decenas de años. Algunas sobrepasan largamente los cien años y siguen operando con la misma calidad y eficiencia de sus primeros tiempos. Ese prestigio es su mejor carta de presentación para futuros emprendimientos.

Hay que eliminar la restricción de la experiencia que pueda acreditarse. Las grandes obras perduran en el tiempo, del mismo modo las experiencias que han generado deben perdurar con ellas. (RG)


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