En el proyecto de bases estándar para consultoría de obras
se establece que el postor debe acreditar un monto facturado acumulado de la
especialidad durante los últimos veinte años anteriores a la convocatoria, como
puede verse en la página 40. No advierte que esta precisión, que no es nueva y
que se repite de modelos anteriores, favorece a los postores procedentes de
países desarrollados y perjudica a los postores locales y a los que provienen
de países de la región, cuyas tarifas son considerablemente menores que las que
se pagan, por ejemplo, en Europa y en Norteamérica.
Los postores europeos y norteamericanos tienen que
presentar menos servicios para acreditar el monto requerido. Los postores
sudamericanos tienen que presentar más servicios para acreditar el mismo monto.
De manera que para los de países desarrollados es mucho más fácil cumplir con las
exigencias que se formulan. Lo ideal sería que se tenga que acreditar número de
kilómetros diseñados o supervisados si se trata de carreteras o pistas, número
de camas si se trata de hospitales o postas médicas, capacidad de las centrales
hidroeléctricas y requisitos similares en función del objeto de cada
contratación.
El plazo que se considera también favorece al postor
de fuera respecto del que está domiciliado aquí. Las inversiones en los países de
esta región suelen ser cíclicas. Hay períodos en que se acentúa la construcción
de viviendas, otros en los que se prioriza la construcción de carreteras, otros
en los que se hacen más hidroeléctricas, todo en respuesta a las necesidades de
cada momento, considerando que los recursos tampoco permiten una inversión
multisectorial que a su vez genere experiencias en distintas especialidades.
En los últimos veinte años se pueden haber ejecutado
determinadas obras y otras no. Por consiguiente los postores de esas
disciplinas que no se han movido carecerán de la posibilidad de competir con
otros postores que vienen de fuera y que por su volumen van allá donde se convoquen
los procedimientos de selección que les interesan y que les hace posible tener
más experiencias recientes.
Esa experiencia del postor restringida a los últimos
veinte años no se condice con la experiencia del personal clave al que se le
permite acreditar la acumulada en los últimos veinticinco años, como puede
verse en la página 44. Puede ocurrir que un postor que ejecutó un servicio no
pueda acreditarlo y que un profesional que formó parte de su personal clave lo
pueda acreditar integrando el equipo de otro postor en competencia con aquél
que asumió la responsabilidad por ese servicio y lo garantizó poniendo las
fianzas requeridas. Un mismo trabajo de esa manera puede usarse en contra del
postor que lo hizo.
En el pasado la experiencia no tenía fecha de
caducidad, duraba mientras existía la empresa que la había adquirido. Es como
el currículum de un profesional que tampoco puede limitarse ni siquiera a esos
veinticinco años. El currículum de una empresa o de un profesional no se puede tasajear
y recortar para quedarse solo con lo hecho más recientemente. Las grandes firmas
valen no por los edificios, vehículos, equipos o maquinaria que tienen, valen
por lo que han hecho, por la experiencia que han cosechado. Por eso, una
compañía de 100 años cotiza en bolsa a un precio mayor que aquella que recién
empieza o que tiene 20 años. La experiencia les da valor a las empresas y por
eso mismo las incentiva a crecer y a hacerse cada vez más competitivas, con lo
que crece también su cotización en el mercado.
Otro aspecto importante que no se valora como
corresponde es el prestigio de las empresas que se forja a través del paso del
tiempo y de la calidad de sus prestaciones. Hay firmas de toda índole que
tienen un excelente currículum cimentado a lo largo de muchas decenas de años.
Algunas sobrepasan largamente los cien años y siguen operando con la misma
calidad y eficiencia de sus primeros tiempos. Ese prestigio es su mejor carta
de presentación para futuros emprendimientos.
Hay que eliminar la restricción de la experiencia que
pueda acreditarse. Las grandes obras perduran en el tiempo, del mismo modo las
experiencias que han generado deben perdurar con ellas. (RG)
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