El programa Replantando Vida, desarrollado en Brasil
desde hace veinticinco años y que ha involucrado hasta la fecha a más de seis
mil personas privadas de libertad que han cultivado 4,5 millones de árboles,
acaba de obtener el primer lugar en la categoría Desarrollo Humano de los
Premios Verdes 2026, en Cuenca, Ecuador. Fue elegido entre 2 mil 87 proyectos
ambientales y sociales de América Latina y el Caribe, presentados por 29 países,
según informa la agencia uruguaya de noticias UyPress.
La
iniciativa de la Companhia Estadual de Águas e Esgotos (CEDAE), de Río de
Janeiro, ofrece oportunidades laborales a personas que cumplen condena y
restaura áreas degradadas de la Mata Atlántica, uno de los ecosistemas más
importantes y amenazados de Brasil. De esa manera transforma parte del trabajo
penitenciario en una actividad productiva contribuyendo a recuperar la
naturaleza, permitiendo que los reclusos obtengan ingresos equivalentes al
salario mínimo, alimentación adecuada y adquieran conocimientos y experiencia.
A través de este programa pueden acceder a la reducción de un día de condena
por cada tres días trabajados.
CEDAE
dispone de ocho viveros forestales en el estado de Río de Janeiro, tres de los
cuales funcionan dentro de otros tantos establecimientos penitenciarios. Allí,
los participantes reciben formación y trabajan en la producción de plantas
destinadas a recuperar bosques, cuencas hidrográficas y áreas de conservación. Las
actividades incluyen recolección de semillas, preparación de sustratos, cultivo
de especies nativas, mantenimiento de viveros y plantación de árboles. Algunos internos,
de acuerdo con su situación penitenciaria y con las autorizaciones
correspondientes, también integran cuadrillas que hacen trabajos de
reforestación fuera de los penales.
Uno
de los indicadores más destacados de Replantando Vida es su resultado en
materia de reinserción social. Según Alan Henrique Marques de Abreu,
responsable de restauración ambiental de CEDAE e impulsor del proyecto
presentado a los Premios Verdes, aproximadamente ocho de cada diez
participantes consiguen reintegrarse a la sociedad sin regresar al sistema
penitenciario. El indicador fue recogido también por un estudio desarrollado en
colaboración con la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro y citado por el
diario brasileño Folha de Sao Paulo en septiembre de 2025.
Aunque
el resultado resulta significativo, no demuestra por sí solo que el programa
sea la única causa de la menor reincidencia. También deben considerarse las
características de las personas seleccionadas, su situación penal y las
oportunidades laborales disponibles después de cumplir la condena. La
experiencia muestra, sin embargo, la importancia de generar condiciones
concretas de reintegración durante el período de privación de libertad. Abreu
sostiene que no todas las personas que ingresan al sistema penitenciario
presentan las mismas características ni tienen iguales posibilidades de
reinserción. Para quienes desean reconstruir sus vidas, disponer de
capacitación y trabajo puede convertirse en una oportunidad determinante.
El
programa también presenta resultados de importancia para la conservación
ambiental. En sus 25 años de funcionamiento, Replantando Vida contribuyó a
plantar aproximadamente 4,5 millones de árboles nativos de la Mata Atlántica y
a recuperar unas 2.000 hectáreas de áreas prioritarias para la protección de
recursos hídricos. Los viveros producen plantas de 260 especies nativas, 40 de
ellas amenazadas de extinción, y tienen capacidad para generar hasta 2,3 millones
de ejemplares por año.
Los
trabajos incluyen la recuperación de áreas próximas a cursos de agua y zonas de
captación utilizadas para el abastecimiento de millones de habitantes. Entre
los territorios intervenidos figuran las cuencas de los ríos Guandu y Macacu,
fundamentales para el suministro de agua potable a distintas localidades del
estado de Río de Janeiro. La iniciativa combina así políticas ambientales y
sociales que generalmente se desarrollan desde instituciones diferentes, como
la restauración forestal, el acceso al trabajo y la rehabilitación
penitenciaria.
Brasil
enfrenta una de las situaciones penitenciarias más complejas de América Latina.
Con una población carcelaria superior a los 700 mil internos, figura entre los
países con mayor cantidad de personas privadas de libertad del mundo. En el
estado de Río de Janeiro, donde más de 45 mil personas cumplen condena, menos
del 4% accede a oportunidades laborales, según los datos incluidos en la
presentación de Replantando Vida ante los Premios Verdes. La falta de acceso a
capacitación, ingresos y experiencia laboral constituye una dificultad
adicional para quienes recuperan su libertad y necesitan reincorporarse a la
vida económica y familiar.
El
modelo impulsado por CEDAE parte de reconocer que el cumplimiento de una
condena no elimina la necesidad de preparar a las personas para su retorno a la
sociedad. En este sentido, el trabajo remunerado puede contribuir a reducir la
dependencia económica de las familias, desarrollar habilidades y establecer
rutinas laborales útiles después de la excarcelación. La experiencia, empero,
no supone que todas las personas privadas de libertad puedan participar de las
mismas actividades. Su aplicación requiere evaluaciones individuales, supervisión
y condiciones de seguridad compatibles con las características de cada
establecimiento.
Los
responsables de Replantando Vida consideran que la experiencia puede adaptarse
a otros países latinoamericanos que enfrentan problemas de hacinamiento penitenciario,
reincidencia y degradación ambiental. El proyecto cuenta con una metodología
documentada que incluye procedimientos para seleccionar participantes,
organizar actividades laborales, establecer mecanismos de capacitación y
desarrollar viveros forestales, que está a disposición de los interesados. En el
2025 CEDAE publicó una investigación sobre la experiencia acumulada y el
impacto del programa, destinada también a facilitar su aplicación en otras
instituciones y en otras realidades.
El
reconocimiento obtenido en Cuenca no demuestra que exista una solución
universal al problema penitenciario, pero sí identifica una práctica concreta
que integra políticas sociales y ambientales con resultados acumulados durante
un cuarto de siglo. En una región donde la discusión sobre criminalidad suele
concentrarse en cuántas personas deben ingresar a prisión y durante cuánto
tiempo, Replantando Vida introduce otra pregunta: qué oportunidades reciben
quienes cumplen una condena para no regresar a ella. La experiencia brasileña
muestra que las políticas de reinserción pueden contribuir simultáneamente a
recuperar vidas, reducir la delincuencia, generar trabajo y restaurar
ecosistemas degradados.

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