DE LUNES A LUNES
Según la
Contraloría General de la República en la actualidad en el Perú existen más de
2 mil 400 obras públicas paralizadas por un monto que supera los 40 mil
millones de soles, de los que falta ejecutar más de la mitad, en cifras
gruesas. En materia de sectores, lidera la estadística Transportes y
Comunicaciones con el 30%, seguido por Vivienda, Construcción y Saneamiento con
el 18%, Salud con el 17%, Educación con el 12% y Agricultura con el 4%.
Contra lo que se
podría pensar el mayor monto paralizado, alrededor del 20% del total, está
concentrado en discrepancias, controversias y arbitrajes, en tanto que el 15%
se debe a incumplimientos contractuales. Porcentajes menores ocupan las
deficiencias en el expediente técnico que tiene el 3% seguido de la falta de
recursos financieros, la disponibilidad de los terrenos, el incumplimiento de
pagos, los conflictos sociales, el abandono de la obra, las interferencias, la
falta de permisos, licencias y autorizaciones, el desabastecimiento de
materiales, eventos climáticos y la falta de personal.
Si se analiza por
el número de obras detenidas el mayor volumen, el 26%, se debe a
incumplimientos contractuales, luego la falta de recursos financieros con 21%,
deficiencias en el expediente técnico con el 10%, discrepancias, controversias
y arbitrajes con apenas el 9%, abandono de la obra con el 8% y las demás
causales con porcentajes menores.
Se suele creer
que la principal causa de las paralizaciones son las deficiencias en la fase de
formulación y diseño que se atribuyen a expedientes técnicos incompletos y
estudios de suelos, de topografía o hidrología insuficientes. La realidad
demuestra que pese a los limitados presupuestos que se destinan para estas
labores los resultados superan las expectativas. Si se sinceran sus partidas
habría mejores estudios y probablemente menos adicionales que en la mayoría de
los casos se generan en proyectos que comprometen grandes extensiones de
terreno, para ajustar los expedientes técnicos a las necesidades de la obra que
se manifiestan a medida que ésta se construye.
Precisamente esas
variaciones que se traducen en ampliaciones de plazo, modificación de alcances
y en la reprogramación de pagos ocasionan los incumplimientos contractuales de
ambas partes que son el germen de los conflictos. Fácil es colegir, por tanto,
que incrementando los presupuestos para la elaboración de los estudios se podrá
tener menos discrepancias y menos incumplimientos y que las obras por consiguiente
deberían continuar su ejecución sin mayores sobresaltos.
Ricardo
Gandolfo Cortés

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