domingo, 11 de marzo de 2018

De la exportación del modelo peruano de arbitraje a la exportación de árbitros


La forma de solucionar las controversias en la contratación pública peruana despierta mucho interés en el extranjero. Aquí todavía subsisten quienes quieren eliminarla, es verdad. Pero cada vez son menos a juzgar por el constate arribo de especialistas foráneos que vienen con el propósito de estudiar nuestras normas y de tratar de llevárselas a sus países. Su sola presencia enmudece a los enemigos del arbitraje obligatorio.
Hay que persistir, sin embargo, en la tarea de exportar el modelo. Es pionero en el mundo y si bien es cierto que tiene algunas réplicas, están mayormente focalizadas en determinados sectores: arbitraje de consumo, arbitraje laboral, arbitraje de contratos financiados por créditos procedentes de organismos internacionales o multilaterales, arbitrajes de inversiones y otros más.
No hay que quedarse sólo en ese esfuerzo. Hay que afianzarlo con otro objetivo paralelo: la exportación de árbitros. Algunos profesionales peruanos arbitran con éxito en el extranjero. Hay que incrementar ese número. Que la amplia experiencia adquirida con la gran cantidad de arbitrajes que se ventilan en el país sea la llave que abra nuevas puertas en el mercado internacional de administración y solución de disputas.
Esa será también otra manera de fortalecer el modelo. Que los árbitros peruanos no sólo arbitren una gran cantidad de casos sino que arbitren casos cada vez más grandes y complejos y que sus alcances trasciendan nuestras fronteras.

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