domingo, 19 de abril de 2020

Préstamos con bajo interés

El presidente de Chile Salvador Piñera anunció la semana pasada que su gobierno había logrado un acuerdo con los principales bancos de su país para que entreguen líneas de crédito Covid-19 para capital de trabajo, por seis meses de gracia y a pagarse en un período variable entre 24 y 48 meses con una tasa real de interés máxima de 0% o incluso menos, según como evolucione la inflación, lo que en la práctica significa un interés efectivo del orden del 2 a 3%.
Mientras tanto, en el Perú, el economista Jorge González Izquierdo denunció que algunos bancos estaban cotizando préstamos, dentro del Programa Reactiva Perú creado por el gobierno y administrado por la Corporación Financiera de Desarrollo, de similares características pero con una tasa de entre el 8 y el 10%, cuando no debería estar por encima del 4%, más aún considerando que el Banco Central de Reserva inyecta el efectivo y el ministerio de Economía y Finanzas garantiza las operaciones.
Se supone que los créditos son para ayudar a sus destinatarios a mitigar los efectos de la emergencia y de la suspensión de actividades que ha hecho peligrar el cumplimiento de sus obligaciones con personal y proveedores. No para favorecer a los bancos que serán intermediarios de la gestión y que de paso ampliarán su cartera con varios potenciales clientes futuros en un negocio nada desdeñable aun no ganando nada por concepto de interés directo.
Son las contradicciones de un sistema que funciona mejor en algunos países que en otros pero que desde luego puede corregirse imitando lo que se hace bien y desechando lo que está mal.
En esa línea el viernes se supo que la ministra de Economía y Finanzas María Antonieta Alva había precisado que las tasas de interés las iba a fijar el BCR y trascendió que éste haría una subasta para definir con qué bancos operaría. En buena hora.

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